Un implante dental bien colocado y bien cuidado puede durar décadas, incluso toda la vida. Sin embargo, cuando se infectan los tejidos que lo rodean, su estabilidad puede verse comprometida de forma progresiva.
Eso es precisamente lo que ocurre con la periimplantitis, una infección que muchas veces avanza de forma silenciosa. Si no se detecta a tiempo, puede provocar pérdida de hueso alrededor del implante e incluso su fracaso.
En este artículo te explicamos qué es la periimplantitis, cómo reconocer sus síntomas y qué puedes hacer para prevenirla o tratarla a tiempo.
- ¿Qué es la periimplantitis?
- Síntomas de periimplantitis: señales que no debes ignorar
- Causas y factores de riesgo
- Cómo se diagnostica la periimplantitis
- Tratamiento de la periimplantitis
- ¿Se puede perder un implante por periimplantitis?
- Cómo prevenir la periimplantitis
- La clave: revisiones y diagnóstico precoz
¿Qué es la periimplantitis?
La periimplantitis es una enfermedad infecciosa e inflamatoria que afecta a los tejidos que rodean un implante dental como los que colocamos en Madrid. Produce inflamación de la encía y pérdida progresiva del hueso que sostiene el implante.
Es importante diferenciarla de otra condición más leve que aparece antes.
- Mucositis periimplantaria: inflamación limitada a los tejidos blandos. Es reversible si se trata a tiempo.
- Periimplantitis: ya existe destrucción del hueso alrededor del implante, por lo que requiere tratamiento especializado.
Dicho de forma sencilla: la mucositis es la señal de alarma y la periimplantitis es la enfermedad ya establecida.
En consulta vemos con frecuencia pacientes que acuden pensando que “solo es un poco de sangrado”, cuando en realidad puede ser el primer signo de inflamación periimplantaria.
Síntomas de periimplantitis: señales que no debes ignorar
La periimplantitis suele comenzar con síntomas leves. Por eso es importante prestar atención a cualquier cambio alrededor de un implante dental.
Los signos más habituales son:
- Encía inflamada, roja o brillante alrededor del implante
- Sangrado al cepillarse o al tocar la zona
- Mal sabor o mal olor localizado
- Supuración o presencia de pus, signo de infección activa
- Retracción de la encía, haciendo que el implante o la corona parezcan más largos
- Movilidad del implante, indicio de pérdida ósea avanzada
Un dato importante: un implante sano no sangra ni duele. Si aparece alguno de estos síntomas, lo recomendable es acudir a revisión cuanto antes.
Causas y factores de riesgo
La causa principal de la periimplantitis es la acumulación de placa bacteriana alrededor del implante, normalmente relacionada con una higiene oral insuficiente.
Sin embargo, existen factores que aumentan significativamente el riesgo:
- Tabaquismo, que reduce la vascularización de la encía y dificulta la cicatrización
- Antecedentes de periodontitis, ya que los pacientes periodontales son más susceptibles
- Diabetes mal controlada, que altera la respuesta inmunitaria
- Implantes o prótesis mal diseñados, que dificultan la higiene
- Bruxismo o sobrecarga oclusal, que genera estrés sobre el implante
- Falta de mucosa queratinizada suficiente alrededor del implante
Cómo se diagnostica la periimplantitis
El diagnóstico debe realizarlo un odontólogo con experiencia en implantología o periodoncia, ya que es necesario valorar tanto los tejidos blandos como el hueso que rodea el implante.
En clínica solemos seguir varios pasos:
- Exploración clínica del implante y de la encía
- Sondaje periimplantario para medir la profundidad de las bolsas
- Radiografía digital o TAC dental para evaluar la pérdida de hueso
- Valoración de movilidad del implante
- Análisis de factores de riesgo del paciente
La clave está en detectar el problema en fases tempranas, cuando todavía es posible controlar la infección y preservar el implante.
Tratamiento de la periimplantitis
El tratamiento depende del grado de afectación del hueso y de los tejidos periimplantarios. No existe un único protocolo, pero sí una estrategia terapéutica progresiva.
Tratamiento no quirúrgico (casos iniciales)
Cuando la pérdida ósea es mínima, podemos comenzar con un tratamiento conservador. Generalmente incluye:
- Desbridamiento mecánico, una limpieza profunda del implante con instrumentos específicos
- Descontaminación de la superficie del implante mediante ultrasonidos, aire abrasivo o láser
- Antibióticos locales o sistémicos cuando existe infección activa
El objetivo es eliminar las bacterias y detener la progresión de la enfermedad.
Tratamiento quirúrgico (casos moderados o avanzados)
Si ya existe pérdida ósea significativa, suele ser necesario realizar cirugía. Dependiendo del caso, podemos aplicar:
- Cirugía de acceso: Se levanta un colgajo para limpiar y descontaminar directamente la superficie del implante.
- Cirugía resectiva: Se remodela el hueso para reducir las bolsas periimplantarias y facilitar la higiene futura
- Cirugía regenerativa: En algunos casos utilizamos biomateriales o injertos óseos para intentar recuperar parte del hueso perdido.
Extracción del implante (última opción)
Cuando la pérdida ósea es severa o el implante presenta movilidad importante, puede ser necesario retirarlo. Tras la cicatrización y, si es necesario, realizar regeneración ósea, es posible colocar un nuevo implante en la zona.
¿Se puede perder un implante por periimplantitis?
Sí. De hecho, la periimplantitis es una de las principales causas de fracaso de implantes dentales. La buena noticia es que si se detecta en fases tempranas, la mayoría de los implantes pueden salvarse con el tratamiento adecuado.
Cuando la infección avanza durante mucho tiempo sin tratarse, la pérdida de hueso puede ser tan grande que el implante deja de ser estable.
Cómo prevenir la periimplantitis
La prevención es, sin duda, el factor más importante para que un implante dental dure muchos años.
En nuestra experiencia, estas medidas marcan la diferencia:
- Higiene oral rigurosa cada día
- Uso de cepillos interproximales o irrigador bucal
- Revisiones periódicas con tu dentista, al menos dos veces al año
- Limpiezas profesionales específicas para implantes
- Reducir o evitar el tabaco
- Uso de férula de descarga si existe bruxismo
- Diseño correcto de la prótesis desde el inicio
La clave: revisiones y diagnóstico precoz
La periimplantitis no aparece de un día para otro. En la mayoría de los casos comienza como una mucositis leve que pasa desapercibida. Cuando se detecta a tiempo, el tratamiento es mucho más sencillo y el implante puede conservarse sin problemas.
Por eso siempre insistimos en lo mismo a nuestros pacientes: los implantes también necesitan revisiones periódicas. Igual que ocurre con los dientes naturales, controlar la salud de la encía y del hueso que los rodea es fundamental para que duren muchos años.
En nuestra clínica dental en Madrid evaluamos cada implante con exploración clínica y radiológica, y si detectamos signos tempranos de inflamación actuamos de inmediato para evitar la pérdida de hueso y preservar el implante.
Si notas sangrado, inflamación o molestias alrededor de un implante, lo más recomendable es acudir a revisión cuanto antes.
En muchos casos, una intervención precoz marca la diferencia entre una limpieza especializada y un tratamiento más complejo.Porque al final, cuando hablamos de implantes dentales, la prevención siempre es el mejor tratamiento.

El Dr. Alejandro Soto-Yarritu es licenciado en Odontología y cuenta con una sólida trayectoria clínica centrada en el tratamiento integral de la salud bucodental. Ha completado su Máster en Implantología por la Universidad de París y es Experto y Especialista en Periodoncia por la Universidad Europea de Madrid, lo que le permite abordar con precisión casos complejos de implantes dentales, regeneración ósea y tratamiento de encías.
Con muchos años de experiencia, combina una visión científica y minuciosa con una atención cercana y personalizada. El Dr. Soto-Yarritu participa activamente en la formación continua y congresos internacionales, reforzando su compromiso con la actualización constante de técnicas y materiales en implantología y periodoncia.

